Amor condicionado o incondicionado

Es fácil amar incondicionalmente cuando no esperas nada, cuando todo lo aceptas, cuando te liberas de responsabilidades autoimpuestas como lo hacemos con una mascota.

Hoy desperté rodeado de amor, agradecimiento y dicha florecían en mí. Entre arrumacos me di cuenta de algo tan obvio y sencillo que no había conseguido ver todavía. Sentí a la vez amor condicionado y amor incondicionado, conectando con mi mente dual empecé con los juicios y los debería; ¿Cómo podía sentir un amor más liviano, puro y transparente por un perro que por mi pareja? ¿Acaso amaba más a mi perro? Saqué el látigo y comencé a castigarme por ello… y ahí me di cuenta de la sencillez, lógica y responsabilidad personal de todo esto.

¡Únicamente era yo con mis creencias quien condicionaba absolutamente todo! Era yo con mis expectativas hacia mi pareja, con mis creencias sobre lo que está bien o no en una relación de pareja, mis juicios, etc. el único responsable de que en mi floreciera un tipo de amor condicionado o incondicionado. En consecuencia, soy yo el único que puede cambiarlo y eso tiene que ver mucho con las creencias sobre las que yo cimiento mis relaciones, con mis pensamientos.

Es fácil amar incondicionalmente cuando no esperas nada, cuando todo lo aceptas, cuando te liberas de responsabilidades autoimpuestas como lo hacemos con una mascota, en este caso un precioso perrito que cada mañana viene a la cama a darte los buenos días.

Tenemos tanto que limpiar en nosotros mismos para podernos permitir una relación sana… cuantas veces hemos escuchado a nuestros padres lo que está bien o no en una relación, cuántas veces hemos visto conductas que estereotipan las relaciones de pareja, etc. Tantas veces que hemos terminado incorporando en nuestras creencias y patrones de conducta lo que hemos observado fuera sin ni siquiera replantearnos si son lo que nosotros sentimos y deseamos.

Y es aquí lo mejor de todo; de nosotros, única y exclusivamente, depende volver a replantearnos absolutamente todo. Nuestros pensamientos están determinados por ese sistema de creencias que hemos incorporado desde que éramos niños, y como toda la vida han estado con nosotros ya los damos por únicos y fijos. ¡Nada más lejos de la realidad! Nuestro cerebro es plástico y cada día lo conformamos dándole cabida a unos pensamientos u otros, dejándonos llevar por la inercia de toda una vida de repetir los mismos patrones o buscando la consciencia de cada pensamiento, de cada acción, de cada estímulo externo que llega a nosotros que nos permita redirigirlo hacia donde deseemos.

Por eso hoy siento ilusión y esperanza, porque en mí está la capacidad de amar incondicionalmente, solo tengo que limpiarme de tanta paja y reconstruir un sistema de creencias desde lo más profundo y real de mi. Si soy capaz de amar incondicionalmente a un perro puedo amar incondicionalmente a cualquier ser, sólo depende de mí, de mi diálogo interno, de las gafas con las que miro el mundo, de donde quiera vibrar; En un sistema de creencias copiado del exterior condicionado por esta sociedad o en una consciencia plena por como quiero ser y vivir cada momento.

Sin duda alguna elijo aquí y ahora seguir en mi camino de consciencia, seguir descubriendo nuevos caminos que me lleven a lo más profundo de mi ser.

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