Mala postura y dolor corporal

¿Es habitual en ti sentir dolor corporal y no sabes por qué? Puede que poner de tu parte con estas sensaciones sea más fácil de lo que puedas imaginar. Cada vez son más los estudios científicos que demuestran cómo la postura corporal está relacionada con nuestro bienestar físico, con nuestro bienestar mental, con nuestro rendimiento físico y laboral.

¿Es habitual en ti sentir dolor corporal y no sabes por qué?

Puede que poner de tu parte con estas sensaciones sea más fácil de lo que puedas imaginar. Cada vez son más los estudios científicos que demuestran cómo la postura corporal está relacionada con nuestro bienestar físico, con nuestro bienestar mental, con nuestro rendimiento físico y laboral.

Respecto a nuestro cuerpo y nuestra percepción sobre lo agradable o desagradable que las sensaciones corporales son para nosotros. Con la postura que adoptamos estamos influyendo directamente en nuestro sistema músculo-esquelético, la posición de nuestros huesos, articulaciones y músculos está determinando nuestra postura corporal y esta a su vez determina el estado de los huesos, músculos y articulaciones.

Es muy habitual encontrar dolor de espalda, cervical y lumbar principalmente, en personas que pasan muchas horas sentadas. Cuando hablo con ellos en nuestras sesiones sobre sus posturas habituales encontramos que en la mayoría de los casos, éstas son ergonómicamente inadecuadas. Principalmente se debe a un desconocimiento sobre cuál es la posición más beneficiosa o cómo pueden influir positivamente para adoptarla. En el caso de que nos encontremos en una mesa trabajando con un ordenador o similar, la colocación del mobiliario y de nuestras herramientas de trabajo es fundamental. Colocar la altura adecuada para mi estructura corporal de la silla y la mesa o colocar la pantalla frente a mis ojos a una altura adecuada son dos pequeños cambios que pueden significar diferencias evidentes.

Otro aspecto importante es nuestra capacidad de observar y sentir nuestro cuerpo ya que en la mayoría de los casos no somos conscientes de que la habitual es tener la musculatura tensa y apretada. Esto tiene importantes consecuencias en la postura al modificar las fuerzas que los músculos ejercen sobre la estructura ósea, acortando los espacios intraarticulares y modificando la posición. Cuando un músculo se tensiona ejerce una tensión sobre las estructuras (normalmente huesos) en las que se inserta, lo que provoca por un lado un desgaste y por otro una tracción y movilización que a su vez afecta a las estructuras cercanas y a su vez a las siguientes y así sucesivamente. Las articulaciones se colocan en una posición no natural desde la que su desgaste es mayor o donde pueden aparecer pinzamientos de nervios, tendones u otras estructuras.

Estas tensiones pueden tener diversos orígenes. Por ejemplo, las prisas por querer entregar un trabajo para un momento determinado, la exigencia (externa o interna) por conseguir ciertos resultados, una situación incómoda o un mal descanso son algunas de las muchas causas diversas que pueden dar origen a tensiones sutiles de las que muchas veces no son conscientes y que tienen una repercusión evidente en nuestro bienestar físico.

Además de facilitarnos la postura más adecuada y ser conscientes de nuestro estado de tensión-relajación el movimiento es otro factor muy importante a la hora de provocar malestar en nuestro cuerpo. Por ejemplo la repetición de posturas y gestos durante el tiempo produce un desequilibrio en nuestro sistema músculo-esquelético; unos músculos, al ser empleados, se fortalecen mucho mientras otros pierden su fuerza al no activarse con la misma frecuencia. Los trabajos manuales son habitualmente una fuente de desequilibrio corporal que a la larga produce problemas importantes como pueden ser hernias, desgaste articular y otras causas que provocan la disminución de la calidad de vida. Muchas veces son movimientos muy sutiles y posturas que tenemos tan integradas que pasan completamente desapercibidas para nosotros. Por ello observar que actividades, gestos y acciones realizamos es fundamental para poder encontrar donde puede estar el origen de nuestro malestar. Realizar esfuerzos y cargas puntuales pero excesivas podría estaría igualmente relacionado.

En los años que llevo acompañando a personas en sus propios procesos de búsqueda y armonización, es muy habitual cómo al comprender el funcionamiento de nuestro cuerpo y observar con detenimiento sus acciones habituales, han sido conscientes de pequeños desequilibrios que a la larga han causado importantes desequilibrios. Por ello, además de trabajar para eliminar la tensión de la musculatura un aspecto imprescindible para encontrar el bienestar a largo plazo es encontrar la forma de que nuestras actividades diarias no desequilibren nuestro cuerpo físico y provoquen problemas en el medio y largo plazo. Este es otra de las dificultades; las consecuencias de unos malos hábitos posturales se evidencian con el paso del tiempo y esto hace que para un mundo que busca la inmediatez a veces pase desapercibido.

Con prácticas que aumenten tu capacidad de atención, tu capacidad de percepción o conexión con tu cuerpo, el equilibrio estructural, estoy seguro que conseguirás buenos resultados en tu búsqueda de unas sensaciones físicas más agradables.

Recurso externo de valor:

Artículo del NIH (National Institutes of Health) “Mejore su postura para gozar de una mejor salud”.

https://salud.nih.gov/articulo/sentarse-derecho/

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