Tres causas frecuentes del dolor de cuello o dolor cervical

En este artículo vamos a abordar una problemática muy habitual hoy en día; el dolor de cuello o dolor cervical. El enfoque que voy a ofrecer es desde la estructura corporal y el funcionamiento del sistema músculo-esquelético, según mi propia experiencia personal y teniendo en cuenta la ausencia de un traumatismo como causa originaria.

En este artículo vamos a abordar una problemática muy habitual hoy en día; el dolor de cuello o dolor cervical. El enfoque que voy a ofrecer es desde la estructura corporal y el funcionamiento del sistema músculo-esquelético, según mi propia experiencia personal y teniendo en cuenta la ausencia de un traumatismo como causa originaria. Estas conclusiones obedecen a mi trabajo personal con las personas con las que he trabajado durante los últimos años, con muy buenos resultados.

Se considera que un 34%-35% de la población padecerá dolor cervical en algún momento de su vida. La mayoría de las veces se manifiesta como un proceso autolimitado que cederá antes de un mes, si bien aproximadamente un 14% de los casos pueden llegar a cronificarse.

Muchas personas quedan sin diagnóstico preciso y el dolor se atribuye a procesos degenerativos o distensiones musculares, mejorando casi siempre con tratamiento conservador. Observando la estructura corporal podemos identificar tres causas principales recurrentes en las personas que sufren de dolor de cuello o cervicales.

Muy habitualmente el malestar se presenta como un dolor localizado en esta zona a nivel músculo esquelético (hombros, músculos del cuello, cervicales), pero otras veces se presenta como dolores de cabeza, mareos, falta de movilidad, dificultad para descansar, bruxismo e incluso tiene repercusiones en todo el organismo debido a la influencia tan importante de la zona cervical alta (especialmente atlas y axis) con las nervios craneales y el Sistema Nervioso Autónomo.

La primera causa importante por su repetición en las distintas personas tiene que ver con la estructura de la columna vertebral. Esta estructura ósea, pese a estar compuesta por muchas piezas (7 vértebras cervicales, 12 vértebras dorsales, 5 vértebras lumbares y los huesos sacro y coxis) se comporta como una única pieza de manera muy directa. Por esta razón si observamos que las curvas de la columna vertebral están muy agudizadas, casi con toda seguridad encontremos tensión a nivel cervical, hombros o cráneo.

Otra causa muy habitual de la tensión en esta zona alta del tronco es la posición de la cabeza adelantada. Cuando el volumen y por consecuencia el peso de la cabeza se aleja del eje central adelantando su posición, genera una compensación directa en las estructuras del cuello. Encontramos una musculatura muy tensa y acortada en contraposición de una musculatura que se encuentra hiperextendida. Esto provoca un desequilibrio de fuerzas que someten la posición y estado natural de la zona.

Desequilibrio o asimetría corporal, especialmente en las extremidades superiores. Esto tiene un origen muy habitual en la diferencia de uso que le damos a nuestro cuerpo, si por ejemplo empleamos más una mano y brazo con respecto al otro encontraremos que la musculatura va adquiriendo más tensión y como consecuencia la estructura, en este caso el brazo se acorta. Esto ejerce un desequilibrio estructural que se manifiesta especialmente en la zona de la cintura clavicular (hombros y cuello).

Es evidente que el cuerpo se comporta como una unión de todas sus partes, por ello lo recomendable es siempre un estudio individualizado donde se tenga en cuenta la estructura corporal individual, hábitos de vida y todos los factores que se consideren relevantes. Además no debemos olvidar la relación que tienen las manifestaciones que percibimos en nuestro cuerpo con nuestra parte psico-emocional, alimentación, estrés acumulado, hábitos de vida y otros. Si no atendemos las causas originarias que produjeron estos desequilibrios los resultados siempre serán superficiales, por ello la toma de consciencia por parte de la persona sobre sí misma y la reconducción de posturas, hábitos, actividades son fundamentales.

En el siguiente enlace puedes encontrar ejercicios que te ayuden con estos desequilibrios físicos.

Vídeo

En ningún momento en este artículo invito a las personas a no seguir las recomendaciones de su médico especialista y los tratamientos propuestos por las mismas. Estas propuestas son una complementación de las recomendaciones sanitarias.

Fuentes consultadas

https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-articulo-un-paciente-con-dolor-cervical-11684

https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/dolor-cervical

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